En una cabaña en Plaisir, pueblito francés ubicado a 30 kilómetros de París, todas las noches y durante seis meses Renzo Olivo lloraba. Lloraba porque extrañaba a los suyos, a su familia rosarina que tanto le hacía falta a los doce años. Lloraba porque al desconocer el idioma casi no podía hablar. Renzo Olivo vivía en la academia internacional de Patrick Mouratoglou, reconocido entrenador y actual coach de Serena Williams. La oportunidad era única pero el sacrificio era altísimo. Primero hay que saber sufrir es lo que interpretó el tenista argentino que durante tres años y medio se alejó de su país en búsqueda de un sueño: ser tenista.

Antonio Olivo, padre de Renzo, de 21 años y ubicado en el puesto 189° del ranking, tiene un club de tenis (“Hanser Tenis”) en Santa Fe hace 25 años. “Desde que tengo uso de razón que estoy con la raqueta en la mano. Vivíamos en el mismo club”, dice Renzo con literalidad porque al lado del club había una casa donde la familia Olivo vivía.

En 2013 alcanzó dos finales a nivel Challenger. Su mejor ranking fue 179°. Este fanático hincha de Newell’s Old Boys se crió rodeado de pelotitas de tenis, raquetas y mucho polvo de ladrillo. También creció viendo jugar a su padre, del cual mamó muchas mañas: “Veía a mi papá jugar y me entusiasmaba mucho. Me gustaba como jugaba. Era amateur pero muy mañoso. Tiene muy buena mano y me encanta ese tipo de juego.

Los drops que tanto me dicen, creo que tiene que ver mucho con mi viejo”, le cuenta “El Ilusionista” a EfectoTenis, como algunos lo llaman por sus virtuosos manejos de la raqueta.Mi favorito (a quien le importa (?)) dentro de la promisoria camada 1992.

Durante sus primeros pasos, cuando aún vivía en Argentina, Olivo participó y ganó un torneo organizado por la reconocida firma Nike. Las miradas se posaron en él y surgió la posibilidad de ir a probrase a la Mouratoglou Tennis Academy, en Plaisir.

En esa época, económicamente, mi papá no podía seguir bancándome. Cayó esto del cielo y era muy difícil decirle que no. Así que agarré”, dice el actual pupilo de Gabriel Markus. En aquellas tres semanas en Francia, donde se analizaban las competencias del rosarino, Antonio lo acompañaba. Finalmente, Renzo sería aceptado y allí comenzaría lo más duro: su padre volvió y él quedó solo.

“Si lo tengo que resumir en una palabra: muy duro. Fueron tres años y medio donde tuve que pasar cosas muy difíciles. Además estaba solo, aunque mi familia estaba pero a la distancia. Fue un cambio muy grande. Yo soy bastante familiero y me costó mucho”, dice Renzo recordando a la distancia. Y continúa respondiendo: “Sin dudas fue la decisión más dura de mi vida. Hoy me preguntás si lo volvería a hacer, habiendo vivido eso, no sé si lo haría. A mi hijo no sé si lo dejaría hacer algo así porque es muy duro. Mis papás, en realidad, me apoyaban en la decisión que tomase. Siempre me remarcaban que sea feliz, de jugar a este deporte siendo feliz, simplemente eso. Fue una decisión propia, muy mía. La tomé y le di para adelante”.

Sobre aquellas noches eternas, Renzo le cuenta a EfectoTenis: “Tuve un primer año muy duro. Los primeros cinco, seis meses todas las noches lloraba como un bebé”. También aprovecha y saca conclusiones positivas, donde su soledad fue un disparador de independencia : “Mentalmente me sirvió bastante. Creo que me hice más fuerte que habiéndome quedado entrenando y viviendo en casa. Desde que volví de Francia estuve dos años solo y me la pude bancar bien, me pude manejar viajando y jugando torneos solo. En Juniors jugaba Australia, Wimbledon y me tocaba estar solo”, relata Renzo que en 2010 ocupó el 8° puesto del ranking ITF.

Pensando en los condicionantes del aislamiento que sufría Olivo, el idioma fue determinante. “Me llevó aprender el idioma entre cinco y siete meses para empezar a hablar. Los primeros cinco meses no podía hablar con nadie. Así que me sentía más solo todavía. Era duro. Obviamente que mi familia no estaba al tanto de esto porque sino me hubiese ido en el primer avión”.

Con el paso del tiempo, y familiarización con el inglés y francés, Renzo comenzaría a hacer amigos. Su “salvador” sería Sebastian Lavet, un neocelandés que también entrenaba en la academia donde surgieron tenistas como: Paul-Henri Mathieu, Gilles Muller, Mario Ancic, Marcos Baghdatis, Aravane Rezai, Yanina Wickmayer, Grigor Dimitrov, Serena Williams, entre otros. “Me salvó tener al neocelandés, a Sebastian. Se hacía muchos más llevadero, era como un hermano”, enuncia Renzo y también recuerda los “Racket Tricks” que filmaba con su amigo. “Tampoco teníamos muchas distracciones. Era todo muy duro, muy sacrificado. Tenías que amar el deporte. Saber que no te quedaba otra y meterle para adelante”.


SITIO OFICIAL DEL TENISTA ARGENTINO RENZO OLIVO

VER PERFIL OFICIAL ATP

DATOS
Fecha de nacimiento: 15 de marzo de 1992.

Lugar: Rosario, Argentina.

Estatura: 1,78.

Ranking individual ATP: 160

Ranking dobles ATP: 168

Títulos en su carrera: 2 Challenger Series
Foto Renzo Olivo

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HISTORIA

En una cabaña en Plaisir, pueblito francés ubicado a 30 kilómetros de París, todas las noches y durante seis meses Renzo Olivo lloraba. Lloraba porque extrañaba a los suyos, a su familia rosarina que tanto le hacía falta a los doce años. Lloraba porque al desconocer el idioma casi no podía hablar. Renzo Olivo vivía en la academia internacional de Patrick Mouratoglou, reconocido entrenador y actual coach de Serena Williams. La oportunidad era única pero el sacrificio era altísimo. Primero hay que saber sufrir es lo que interpretó el tenista argentino que durante tres años y medio se alejó de su país en búsqueda de un sueño: ser tenista.

Antonio Olivo, padre de Renzo, de 21 años y ubicado en el puesto 189° del ranking, tiene un club de tenis (“Hanser Tenis”) en Santa Fe hace 25 años. “Desde que tengo uso de razón que estoy con la raqueta en la mano. Vivíamos en el mismo club”, dice Renzo con literalidad porque al lado del club había una casa donde la familia Olivo vivía.

En 2013 alcanzó dos finales a nivel Challenger. Su mejor ranking fue 179°. Este fanático hincha de Newell’s Old Boys se crió rodeado de pelotitas de tenis, raquetas y mucho polvo de ladrillo. También creció viendo jugar a su padre, del cual mamó muchas mañas: “Veía a mi papá jugar y me entusiasmaba mucho. Me gustaba como jugaba. Era amateur pero muy mañoso. Tiene muy buena mano y me encanta ese tipo de juego.

Los drops que tanto me dicen, creo que tiene que ver mucho con mi viejo”, le cuenta “El Ilusionista” a EfectoTenis, como algunos lo llaman por sus virtuosos manejos de la raqueta.Mi favorito (a quien le importa (?)) dentro de la promisoria camada 1992.

Durante sus primeros pasos, cuando aún vivía en Argentina, Olivo participó y ganó un torneo organizado por la reconocida firma Nike. Las miradas se posaron en él y surgió la posibilidad de ir a probrase a la Mouratoglou Tennis Academy, en Plaisir.


STAFF

Director: Antonio Olivo.


Manager: Patricio Pedraza.


Coach: Francisco Yunis.


Preparación fìsica: Prof. Emilio Marchen.


Sparring: Alvaro y Giani Olivo.

Abogado: Raúl Korol / Pedro Figueroa Casas.


Nutricionista: Leandro Ferrareto.


Traumatólogo: Leandro Belligotti.


Cardiólogo: Marcelo Lanzotti.


Médico Clínico: Javier Fernandez.

Cirujano: Rodrigo Sanches Almeyra.


Marketing: Roque Flaherty (Flaherty & Asociados).


Fotógrafo: Ilse Tior.


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